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Portada La Semana de Roquetas de Mar

Contenido de ejemplo: este artículo es de muestra, no es información real de la ciudad.

Playas y Costa Guía de litoral

Playa a playa: cuál te toca según lo que busques

Hamaca y chiringuito, arena virgen o baño con niños. Quince kilómetros de costa donde ninguna orilla se parece a la de al lado, repartidos sin épica de folleto.

Marina Cazorla lunes, 10 de agosto de 2026 3 min de lectura
Cerrillos, el extremo salvaje del litoral roquetero: ni chiringuito ni sombra.

Preguntar "¿nos vamos a la playa?" en Roquetas no resuelve nada. Falta la segunda pregunta: a cuál. Entre Aguadulce y los Cerrillos hay orillas con torre de socorrista, duchas y veinte sitios donde comer, y hay tramos donde no encuentras ni una papelera. Las dos cosas son el mismo municipio.

Va una guía sin épica de folleto: qué hay realmente en cada una y para quién.

Las urbanas: servicio, sombra y sitio donde comer

Aguadulce. Es la más "de ciudad". Paseo pegado a la arena, edificios detrás, gente bajando en chanclas desde casa. Buena para quien no quiere coche ni planificación: bajas, te bañas, subes. Tiene zona adaptada, que en agosto se agradece más de lo que parece.

Playa Serena y la playa de la Urbanización. El eje hotelero. Arena ancha, hamacas, deportes de agua, escuela de vela y chiringuitos casi seguidos. Aquí es donde se nota que Roquetas recibe visitantes por miles: en julio no se ve la arena, y en enero puedes cruzarte con tres personas y un perro.

La Romanilla y Las Salinas. Playa de roquetero, la que se usa todo el año. Cerca del casco, con el paseo detrás, buen fondo para nadar de verdad y no solo remojarse. La Romanilla también tiene acceso adaptado y es la que más veces acaba montando algo: un torneo de vóley playa, una moraga, una carrera que pasa por delante.

Las tranquilas: menos servicios, más viento

  • Los Bajos. A un paso del puerto y aun así siempre más despejada. Poca sombrilla, mucha toalla suelta.
  • La Ventilla. De las que la gente del centro llama "la de siempre" y los de fuera no encuentran. Sin ruido de altavoz.
  • La Bajadilla. Punto intermedio: tiene servicios y accesibilidad, pero sin el bullicio de Serena.
  • Cerrillos. La cara salvaje. Estás ya en el borde de Punta Entinas-Sabinar, con las salinas detrás y flamencos a lo lejos si hay suerte y silencio. No hay chiringuito ni lo va a haber. Lleva agua y crema.
La gente pregunta dónde está el bar. En Cerrillos no hay bar, ese es el bar.

Lo que decide el día no es la playa: es el viento

Aquí el parte se mira antes que la temperatura. Con poniente, el litoral del centro suele quedar más rizado y molesto para el que va con niños. Con levante fuerte se levanta arena y el que aguanta es el que se refugia bajo el paseo. Y hay días de calma total en los que cualquier orilla vale.

Tres reglas que se aprenden viviendo aquí:

  • Si el agua sale turbia después de temporal, no es suciedad: es fondo removido. La pradera de posidonia que hay ahí abajo es la razón de que el agua esté normalmente tan clara.
  • Las hojas secas de posidonia en la orilla protegen la arena en invierno. No es que no hayan limpiado.
  • El aparcamiento se decide a las once, no a la una. En agosto, quien llega a mediodía a Serena da vueltas.

Y si vas con quien no anda bien

Hay tramos con pasarela, sillas anfibias y personal de apoyo en las playas más equipadas —Aguadulce, La Bajadilla y La Romanilla son las que la gente menciona siempre—. Conviene llamar antes al servicio de playas para saber horario, porque no funciona igual en junio que en septiembre.

Al final, el reparto es sencillo: si quieres que te traigan una cerveza, al oeste, a la Urba. Si quieres oír solo el agua, a Cerrillos. Y si quieres nadar veinte largos antes de ir a trabajar, a Las Salinas a las ocho de la mañana.

#playas#litoral#guia#verano
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