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Portada La Semana de Roquetas de Mar

Contenido de ejemplo: este artículo es de muestra, no es información real de la ciudad.

Deporte Deportes de mar

En el puerto el día empieza con una pregunta: ¿hoy sopla?

Vela, paddle surf y caña conviven en el mismo kilómetro de costa sin apenas hablarse. Y las tres dependen de lo que decidan el levante y el poniente esa mañana.

Nuria Berenguel jueves, 6 de agosto de 2026 3 min de lectura
Nueve de la mañana en el pantalán: primero se mira el mar, después se decide el plan.

Hay una conversación que se repite cada mañana en los dos puertos del municipio y que resume bastante bien la vida deportiva del litoral. Son cuatro palabras: "¿hoy qué hace, levante?". De la respuesta depende que alguien saque una tabla, largue una vela, coja la caña o se vuelva a casa a desayunar.

En Aguadulce, el puerto deportivo es lo más parecido que tiene la comarca a un polideportivo de agua salada. Amarres a un lado, escuelas y actividades náuticas al otro, y una fila de gente en el pantalán a las nueve de la mañana con neopreno a medio subir. En el puerto de Roquetas la escena es distinta: allí sigue mandando la lonja, la traíña y los barcos que salen de noche, y el deporte se cuela por los huecos que deja el trabajo.

Tres formas de estar en el agua

Las tres conviven en el mismo kilómetro de costa y casi no se hablan entre ellas:

  • La vela. Es la más exigente y la que más gente joven mueve. Clases ligeras para los pequeños, embarcaciones un poco mayores para los que siguen, y un montón de sábados de regata que empiezan a las ocho de la mañana con los padres montando el mástil.
  • El paddle surf. El que más ha crecido. Sale a primera hora, cuando el agua está como un plato, y desaparece en cuanto entra viento. Es también la puerta de entrada de mucha gente adulta que no había hecho deporte de mar en su vida.
  • La pesca. La más antigua y la menos contada. Desde el espigón, desde la orilla de madrugada o desde una embarcación pequeña, con horarios que no entiende nadie que no lo practique.
Aquí el que manda es el poniente. Puedes tener el mejor plan del mundo, que si sopla no sales.

La estacionalidad también moja

En julio y agosto el litoral se satura y los que llevan años en esto lo saben: se madruga más. A las siete de la mañana en Playa Serena hay tablas y no hay sombrillas; a las once no cabe una boya. En invierno pasa lo contrario. La costa se queda vacía, el agua está fría y honesta, y los que salen son cuatro. Preguntan por ellos en las escuelas y la respuesta siempre es parecida: los buenos meses para aprender no son los del turista, son octubre y mayo.

Hay otra cosa que aquí se nota más que en otros sitios. Debajo, frente a buena parte del litoral, hay pradera de posidonia. Quien bucea o rema por encima lo ve cada día y ha aprendido dos normas básicas que ya se repiten solas: no fondear encima y no confundir la mata que llega a la orilla con suciedad. Es lo que mantiene el agua clara y la arena en su sitio.

Empezar sin gastarse un dineral

Lo primero que dice todo el mundo en el pantalán es que no hace falta comprar nada el primer día. Se prueba alquilado, se ve si aguantas el frío y la espera, y luego ya se hablará. Un consejo que se repite mucho entre los que llevan tiempo: no mires el pronóstico de una sola aplicación, mira la bandera y mira el mar. En una costa como esta, con levante y poniente peleándose casi todas las semanas, la previsión de la noche anterior sirve para lo que sirve.

Y después, como en el paseo, la parte que no sale en ningún vídeo: la de recoger, secar, cargar y quedarse media hora en el aparcamiento hablando con gente que huele a sal. Eso es el noventa por ciento del deporte de mar en Roquetas. Lo otro son diez minutos buenos, y por esos diez minutos se vuelve.

#vela#paddle surf#puerto#aguadulce
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